Director, editor, redactor

Estudié en el Colegio San Ignacio y posteriormente me gradué en la Universidad Alberto Hurtado. Realicé cursos de televisión y expresión corporal en la Universidad Católica de Río de Janeiro en Brasil.

2/14/2007

La resurrección de Stallone...

Desde chico fui admirador de Sylvester Stallone. Más que al actor mismo, admiraba los personajes que creó. Crecí viendo Rambo y Rocky, acaso dos de los mejores héroes de acción de los años ochenta. Fui ferviente seguidor de ambas sagas, y en muchas ocasiones quise ser como ellos. Por lo mismo, sentí un fuerte golpe knockout cuando vi Rocky V; un verdadero monumento a la frivolidad de Hollywood que busca hacer dinero más que buenas películas. Por lo mismo, no me extrañó que ahora intentaran revivir a aquel olvidado héroe. Y prejuiciosamente, no me hubiese extrañado que la película fuera un nuevo bodrio de la industria cinematográfica, tal como su anterior entrega.

Pero no fue así.

En la sexta gran batalla del pugilista américo/italiano, la acción vuelve a entremezclarse con un guión simple pero efectista; y que a diferencia de Rocky V, se sustenta por sí solo. Es una historia de superación y drama - tal como fue la ganadora del Oscar® Rocky I - que logra entretener e incluso emocionar. Esto, claro, gracias a la ayuda de la experimentada cadena HBO, quien realiza las tomas del pugilato final tal como si estuviese filmando una verdadera lucha de boxeo.

Para todos los que crecimos viendo al gigante americano pelear por causas nobles y derrumbarse por sus propias aspiraciones, Rocky VI (Rocky Balboa título original) vuelve a construir ese momento de intensa ilusión y desenvoltura que perdió con la famélica Rocky V; y de alguna manera, revivió por unos momentos a aquel desahuciado actor de los años 80’s que a gritos pedía una resurrección.

Y el experimento resultó. Vale la pena verlo.

2/12/2007

Cumpleaños feliz...

Hoy cumplo un mes en Brasil. Un mes de nueva vida, nuevo ritmo, nuevo idioma y nuevos amigos. Pero por sobre todo, ha sido un mes de retos y obstáculos… porque el vivir solo es mucho más que no tener ruido para quedarte dormido.

Un mes es una fecha bastante buena para hacer balances. El resultado claramente es positivo: no me han asaltado aún (tac, tac, tac), he logrado acostumbrarme al estilo carioca, puedo “falar” portugués sin mucho problema, pero por sobre todo, he logrado sacar adelante la tarea de vivir solo. Pero no ha sido fácil.

Desde barrer y hacer baños, hasta tener en cuenta un presupuesto mensual para pagar cuentas a fin de mes, son una de las tantas responsabilidades que tiene el vivir solo. Sí, claramente esto habría sido totalmente distinto si hubiese decidido vivir con alguien -y bastante más fácil y barato-, pero reconociendo todos los pros y contras que el vivir solo me traería, tome dicha opción particularmente porque creí que era una instancia única para crecer y valerse como persona. Y creo, no me equivoqué.

Debo reconocer que ha sido un cambio drástico. Mi departamento (todo mi departamento) es más chico que mi pieza en Santiago. Duermo en el suelo, no tengo agua caliente y el refrigerador está malo, por lo que no tengo hielo para los 35 grados que hacen durante el día. Mi presupuesto diario es de 5 reales ($1.200) y solo tomo Coca-Cola los fines de semana. Pero aún así, no cambio por nada en el mundo la experiencia que estoy viviendo.

Hace un tiempo atrás un muy amigo mío me dijo que envidiaba la experiencia que estoy viviendo. A pesar de todos los obstáculos que he tenido (inclusive me cortaron el gas por falta de pago) debo reconocer que yo también envidiaría si otro estuviese en mi lugar. Porque más que un intercambio universitario, este viaje significa un crecimiento personal mucho más grande del que creemos… y hay que vivirlo para poder demostrarlo.

Y saben lo que más alegre me tiene, es que cada día que pasa me siento adulto; una persona que sacrificó muchas cosas por estar aquí, y aún así, está sacándole el jugo a todo lo posible. Y eso me llena de orgullo propio… porque estoy entregándome por completo a esta maravillosa experiencia. Además, debo reconocer que Río de Janeiro es una ciudad bastante hospitalaria, que hace más “habitable” mi momentánea y solitaria experiencia de intercambio.

Si hay a alguien que tengo que agradecer, sin duda son a mis padres por todo el esfuerzo que este intercambio significó (personal y monetario). Gracias por confiar en mí y apoyarme en todo, especialmente en las decisiones que he tenido que tomar. Y gracias por darme esta posibilidad única porque es increíble y no la voy a dejar pasar. Y sin duda, darle las gracias a mi polola por el apoyo incondicional y el cariño que me entregó en el último tiempo y por regalarme mucho más de lo que yo pude darle. Te amo negra.

Como dije, vivir solo significa mucho más que barrer, hacer baños o cocinar. Es tener tiempo y espacio para crecer. Y hoy, después de un mes de soledad, más que nunca me siento un adulto… pero falta mucho camino por recorrer aún.

2/05/2007

Aprendamos...

Sí, lo sé. Somos muy diferentes a los brasileros y que Chile tiene sus virtudes, como Brasil tiene sus defectos. Pero eso no quita que podamos rescatar lo que verdaderamente nos haría crecer como personas.

Sábado 3 de febrero, 4:30 de la tarde; Escuela de zamba “Portelo”.

Todo el mundo baila. Por los parlantes resuenan los ruidos de tambores, panderos y voces a coro. Más de siete mil personas bailan al ritmo del Carnaval. La cervezas corren de un lado para otro tratando de aplacar el inmenso calor que hace. Son 30 grados a la sombra… pero no importa; hay que bailar.

En un instante de de silencio, los presentadores dan un saludo de bienvenida a los “alumnos extranjeros de la PUC”. Todos se dan vueltas y nos miran. Pero no es una mirada inquisidora. No. Todos ríen y nos dan la bienvenida también. Es alegría y compañerismo. Una señora de edad se acerca y nos pregunta si lo estamos pasando bien. Le respondo que sí. Me abraza y me dice: “bienvenido a la tierra de la zamba”… yo le respondo “Obrigado”.

Todo el mundo lo pasa bien. Incluso nosotros, los “alumnos extranjeros de la PUC”. Que a decir verdad, ya no me siento “tan” extranjero en medio de esta alegre hospitalidad.

Aprendamos

Domingo 4 de febrero, 12:45 de la tarde.

Otro domingo de sol y fiesta. La Costanera abierta y la familia disfrutando por ella. Un hombre vestido de “Selección brasilera” domina una manzana. La deja caer y toma una pelota de tenis… sigue dominando. Cuando termina su rutina frutícola agarra una pelota de fútbol y hace maravillas. Me recuerda a Ronaldinho. Le pido si me puede dejar dominar y me dice que sí. Le digo que soy chileno y estrechamos la mano. Comenzamos a hacer una rutina en conjunto… claramente el chileno resultó ser peor que el brasilero; pero es una cuestión de cultura deportiva.

Al terminar me pregunta mi nombre, y cuando me estoy yendo me dice: “Cristián, pon tu banano para adelante para que no te lo roben”… Me sentí seguro.

Domingo 4 de febrero, 3:23 de la tarde.

El sol quema nuestras cabezas, pero todo el mundo continúa en la playa. Ya han pasado 4 carros de “blocos” de zamba. Todos de diferentes colores. Asumo que se están preparando para el carnaval.

Un campeonato de voleibol hay en la playa. Son buenos, muy buenos. La pelea es a muerte dentro de la cancha, pero fuera son todos amigos. Comparten el agua helado, los asientos y los quitasoles. Adentros sólo comparten la sed por ganar…

Debo reconocer que me gustaría tener ese tipo de sed… ahora sólo quiero una bebida bien helado.

1/29/2007

El día "D"...

Si para los países árabes, el día sábado es sagrado; en Río de Janeiro lo son los domingos. Todos los domingos.

Es un día de fiesta. La familia completa sale a la calle y celebra el fin/inicio de la semana. La costanera se cierra para que TODOS -y digo todos con mayúscula porque verdaderamente hay mixtura de clases, razas, edades y orientaciones sexuales- salgan a caminar y a disfrutar de la fiesta dominguera.

Es el día “D”.

Los locales comerciales se cierran casi en su totalidad (dejando de lado todos los bares, tabernas y fuentes de soda y jugos naturales… que son otro gran punto de encuentro). La playa se llena de familias que junto a su “agua de coco” disfrutan de un veraniego día de mar y arena.

Los más jóvenes saltan en la orilla tratando de dominar continuamente una plástica pelota de fútbol. Y lo logran. Son verdaderamente “Os melhioers jogadores de fotbol du mundo”.

La cerveza helada, bien helada, corre de un lado para otro tratando de aplacar la sed que provocan los 33 grados de calor que hacen cuando el sol aparece entre amenazantes nubes negras. Sí, porque en Brasil es legal beber en cualquier lugar público… y la “praia” no es la excepción.

A medida que pasan las horas, las miles de personas que toman sol comienzan a irse a sus barrios a disfrutar de un rico asado. Pero no es un asado cualquiera. No. Es uno realizado en plena calle; donde las carnes y longanizas se reparten entre los abrazos y la “buena onda” carioca.

Los pocos que quedamos en la playa tenemos el agrado de ver como una batucada (bloco) llega a animar –aún más- la tarde en Río. Caminado por la costanera, los tambores y panderos mueven los pies de los cientos de personas que se congregan alrededor de ella.

Es un día de fiesta… vaya que lo es.

Y eso que aún no llega el Carnaval.

1/27/2007

Algunas cosas que deben saber de los riojaneirenses...

Sin duda, cada país o ciudad tiene situaciones particulares; un "algo" que las distingue de las otras.
Río de Janeiro no es la excepción. Y si quieren saber de qué les hablo, lean el siguiente decálogo de la cultura Riojaneirense:

1.- El gentilicio de Río de Janeiro no es "riojaneirense", sino "Carioca".

2. Walt Disney, en sus primeros dibujos animados, quiso retratar la identidad "Carioca" en una de sus películas (¿Se acuerdan de Jalisco?). Para eso diseñó un loro verde muy parlanchín, buena onda y que irradiaba felicidad... y dio en lo cierto 100%. Su nombre: "Zê Carioca"

3. Río de Janeiro es la segunda ciudad con más perros per cápita. La primera es París. Hay más veterinarios que farmacias en toda la ciudad. Y las razas más comunes son los golden, los labradores y los poodles.

4. Existe una rivalidad eterna entre los Cariocas y los Paulistas. Una rivalidad tan grande como la de Universidad de Chile con Colo-Colo; o Ñublense y Rangers; o la de Argentina con Inglaterra. Ambos bandos se atacan mutuamente. Según los cariocas, los habitantes de "Sam Pablo" son gruñones, poco amistosos y mala onda. Según los paulistas, los cariocas son flojos, arrogantes y vanidosos.

5. La comida típica en Río es la "fêjoà" (porotos negros) con choclo deshidratado.

6. El peatón (o pedestre en portugués) no tiene preferencia bajo ningún motivo. Los autos tienen la preferencia por sobre todo; después la bicicleta y al final (de los finales) están los "pedestres"... inclusive en los "paso de zebras".

7. La cultura carioca tiene alma de deportista. Los juegos más comunes son el fútbol, el futvolley y el volleybol. Un dato curioso: entre las playas de Ipanema y Leblón, existen más de doscientas canchas de esos deportes en la arena. El 50% de ellas, tienen luz artificial para jugar de noche o madrugada... y créanme, lo hacen.

8. El uso de bloqueador solar está expuestas en campañas de salud ministerial. A las 10 am, en un día de sol, se alcanzan los 30 grados de calor. Increchendo hasta las 4 de la tarde. Después comienza a bajar la temperatura hasta llegar a los 20 grados... durante la noche.

9. Existen cuatro tipos de policías en Río. Cada una con su calificativo:
- Policía Militar (PM): Son los "boinas verdes" de la ciudad. Se conocen como abusadores de poder y exceso de fuerza. En las imágenes de pueden ver como matones a tiempo completo y "cobradores de peaje".
- Policía Federal: son quienes permiten "mi" ingreso al Brasil. Conocidos como "inflación": suben los precios de un día para otro sin tener excusa alguna... imagínense como es en "época de carnaval"
- Policía del turista: Son los encargados de proteger a los millones de turistas que anualmente visitan la ciudad del Cristo. Ante cualquier robo, es preferible no acudir a ellos... tienden ha ser más ladrones... pero es sólo una tendencia.
- Policía Municipal: no hacen nada... más que sacarle plata a todos. Conocidos como los "inventores de infracciones"... y obviamente, como los cobradores de "peajes" para no cursas esas infracciones cometidas.

10. La preparación de Carnaval de Río es de 9 meses. Los últimos dos es una preparación diaria sin excepciones.
Dicho carnaval se pasea por los diferentes barrios de Río durante seis días. En las noches se presentan las escuelas de zamba en el conocido estadio del Carnaval.

Nueva version... INTERNACIONAL


Bueno, aprovechando la distancia física que me separa actualmente de todos mis lectores, he decidido volver a utilizar mi capacidad gramatical para (re)encantarlos con la nueva versión de "1984... Historias de un yo, como cualquiera de uds."... ahora desde la Cidade mais bela du mundo: Río de Janeiro.

Difrútenlo!!

8/27/2006

Latino for life...

Dio que hablar. No era la intención del post anterior “recuerdos inolvidables…” pero se transformó en una discusión racial. Pero tiene mucho de cierto. Hay que reconocerlo, porque querámoslo o no, somos “del otro lado del mundo”; como tiene tatuado en su guata DJ Méndez: “Latino for life”.

Sudakas, indígenas, cuellos rojos… muchos son los sobre nombres que nos tienen. No me molesta; será que físicamente no represento a nuestra cultura. Tampoco me molesta eso. Y es que lo somos. Tenemos sabor, azúcar, candela, ritmo, movimiento, picardía y alegría también.

Pero hay algo que me llama profundamente la atención. Siempre somos los “rascas” del mundo. Ya vimos el caso de “That’s 70’s show”, y el de Capitán Planeta… pero hay más. Por ejemplo, tenemos Howie D’ de los Backstreet Boys. ¿Alguien lo pescaba? Nadie; no tenía ningún brillo. Hasta en las canciones en español cantaba más Nick Carter. Siempre se lo cagaban (perdón por la expresión, pero es cierto) con el look; el rapero tenía más onda.
Para qué decir en Hollywood. Siempre somos los peores. Cuál es el policía que primero muere en “Enemigo Intimo” (con Harrison Ford y Brad Pitt): el mexicano. Además, él es el que mata al ladrón por la espalda. Él es el que pide chantaje. Él es el que se caga al amigo.
Se acuerdan el tiempo en que la WWF pegó fuertemente en Chile. ¿Quién era el más fracasado y que todos cambiaban la TV cuando salía? El desconocido Eddie Guerrero. ¿Y que poder tenía? No me acuerdo, porque era una porquería de luchador… un flaquito. Que además, fue encontrado muerto en “extrañas” circunstancias en su pocilga en EEUU.
A lo mejor el caso que más nos puede llegar es el de nuestro compatriota Cristián de la Fuente. Reconozcámoslo; no es un gran actor. Pero una cosa es ser mal actor, y otra es hacer que hable tres palabras en una película. La serie “Reyes y reinas” era vista por la mamá y el hermano… que se aburrían capítulo por medio. En Driven fue un desastre. Hizo de brasilero porque no le daba el acento. Y más encima queda paralítico después de casi matar a los protagonistas.
Me da pena y. No lo merecemos. El único que ha triunfado es Marc Anthony… o bueno, Jennifer López y su humilde trasero. "Triunfado".
No lo merecemos. Dónde queda el azúcar, la candela, el sabor, el ritmo, la pachanga, la alegría. Dónde queda la cumbia, la cueca, el merengue, la salsa. Dónde queda la picardía, la choreza, la valentía, el movimiento.
El verdadero latino está aquí, allá… en todas partes del mundo. Y somos mucho más que una cara bonita. Si no me creen, métanse aquí…
http://www.youtube.com/watch?v=vYMrrPEuxhg

8/25/2006

Recuerdos inolvidables...

Recuerdos inolvidables, imposibles de borrar en mi cabeza. Pasan las horas y me doy cuenta lo importante que significaron para mí. Fueron mucho más que imágenes, conceptos o ideas dispersas. Fueron esencia…

Cómo olvidar aquellos felinos movimientos de Leono y sociedad. Con sus artefactos y maromas construían un mundo de fantasía al son de un “Thundercats ooooohhhh”.
Que entretención más grande que buscar al monito escondido de Sheera, He- Man y Orco. Eso era verdadera televisión.
O cómo no recordar el platinado pelo de Zack Morris. Su sonrisa de oreja a oreja que enamoraba a todas las calcetineras que querían ser como Kelly Cpowsky. O las sudaderas y camisas cortadas de AC Slater que intimidaban a un pequeño y torpe Scritch Powers. Que tiempos aquellos…
Imposible dejar de nombrar a ese extraño y peludo ser extraterrestre que alegraba los días de una típica familia americana: los Tunner. Hablo del querendón y tierno ALF, que con sus estupideces y comentarios desatinados animaban mis monótonas tardes frente a la TV.

Maestra Jimena, María Joaquina, Cirilo y Jaime Palillo. Nombres que sin duda marcaron nuestra infancia. Pasé tiempo enamorado de la maestra, y por lo mismo, odiando a mis profesoras que no le llegaban ni a los talones. Desee vivir en México para viajar en un globo con mi abuelo y un joven Gael García. Y cientos de veces deseé gritarle a mi padre “Grande Pa’”. Que tiempos aquellos…

Todavía no logro terminar de contar las veces que soñé con atropellar a una monstruo peludo de dimensiones estratosféricas… lo habría llamado Harry y los Donoso. Pero todo era un sueño.
Me acuerdo haber jugado con los playmobils, con battlecat, el olvidado Atari, Mario Bross y compañía. La mejor pelota era la Etrusco y en ropa deportiva la llevaba Sergio Tacchini.


Eran tiempos diferentes. Los echo de menos. Muchos se sienten identificados con estos recuerdos. Nostalgia. Melancolía. Memoria… frágil memoria.

6/10/2006

Licenciado en basura...

Para la mayoría de los chilenos, la basura es sinónimo de infecciones, indigencia y molestia. Pero diariamente, hay quienes trabajan con ella y hacen que esos desperdicios se conviertan en el alimento y la educación de sus familias.
Seis de la tarde en Santiago. Para muchos, el día está llegando a su fin; para otros, la jornada recién comienza.

Ricardo Tapia más que años tiene experiencias. Las marcas y cicatrices en sus manos lo hacen notar. Es joven, tiene sólo 36, pero lleva 14 años trabajando todos los días en la calle. “Checho” le dicen sus amigos –por su increíble parecido al humorista chileno Checho Hirane-, pero no lo gusta; el prefiere que le digan “Pelusa”, como le gritan en la liga de fútbol que juega los domingos. Su vida es nocturna, y no por gusto propio, sino porque su trabajo así lo exige. Es recolector de basura de la comuna de La Florida.

“Deportes Malloco” dice la polera verde metálico que viste. Un pantalón de buzo azul cortado en las rodillas y unas zapatillas Nike blancas, bien blancas, es su vestimenta el día de hoy. A decir verdad, es la ropa que utiliza todos los días. Asegura que no tiene problemas con eso “O sea, después de 14 años que más quieres... Sí, el olor es fuerte, pero uno se acostumbra. Después de una buena ducha y una perfumadita estamos listos”, dice entre risas y el sonido ensordecedor del camión recolector.

Ricardo es sincero y reconoce que su trabajo no es de lo mejor, pero es de su agrado. “Me gusta. Es un trabajo relajado, la gente es buena onda y los jefes no molestan por estar sucio, desordenado o tirando la talla. Pero lo que más me gusta es que se trabaja de noche, donde no hay autos, no hay ruido y todo es tranquilo”, señala, mientras se saca los guantes para tomar de una bebida, que increíblemente, está al borde de toda la basura.
- ¿Y qué hacen con el frío o en la lluvia? Uds. trabajan en el sector alto de la Florida, muy cercano a la cordillera.
“Nuestro trabajo es rápido y hay que moverse mucho, por lo que el frío no se siente. Cuando llueve es más problema, pero hay que aperrar no más. Igual nos cubrimos con unas bolsas de basura, pero la verdad, no me importa mojarme… además, así el olor es menos fuerte”

Ya son las 10 de la noche y el camión está casi lleno. “Hay que ir a dejar toda la basura al Santa Clara –vertedero ubicado al sur de Puente Alto- y volver a terminar”, grita mientras corre a buscar más bolsas. Entre el frío y la oscuridad de la noche, Ricardo parece un gato en busca de su presa. Salta y se sube del camión en movimiento con una agilidad difícilmente vista a la luz del día. Grita, habla y trabaja a la vez. Anécdotas tiene por miles. Es un hombre curtido, un hombre de calle.

Ricardo tiene tres hijos. Romina tiene 17 años y acaba de salirse del colegio “Pero va a volver, es por un tiempo no más. Es que quería ganarse unos pesitos”, cuenta. Ricardito tiene 15 y está terminando octavo básico. Y el más chico es José. Tiene 4 años y durante el día él lo cuida. En la noche, mientras trabaja, su señora se hace cargo.
- ¿Qué opina su mujer de este trabajo?
“Está acostumbrada. Ella me conoció trabajando en esto. Igual al principio se molestaba, pero no por el olor sino por el horario, pero ya se acostumbró. Igual al principio fue difícil porque no podía ver mucho a mi familia. Ellos saben que lo que hago lo hago para mejor.”
- ¿Cómo lo hace para trabajar y ser padre de familia a la vez?
“Cuando llego a la casa duermo un par de horas y me levanto a dejarlos al colegio. Después vuelvo a la casa a dormir otro ratito. Los domingos todos me acompañan a la cancha y ahí aprovechamos de comer unas carnecitas a la parrilla o hacer algo entretenido. Igual se puede hacer las dos cosas.”

Más que ciudad, la pre cordillera floridana parece una localidad rural del sur de Chile. Calles de tierra, caballos y animales dando vuelta por ellas y grandes parcelas son parte del recorrido semanas que hace Ricardo. “Esta es la cuarta comuna donde trabajo de recolector. Antes, estuve en La Pintana, Peñalolén y San Bernardo, pero me encanta La Florida… Si mira, solo se escuchan perros…” señala apuntando el Gran Santiago iluminado que se ve a lo lejos, y agrega “La Pintana sí que era peligrosa; ahí, si nos tocaba un día malo, había que ir con el camión cerrado porque hasta a nosotros nos trataban de asaltar. Una vez a un compañero le enterraron un punzaso en la espalda porque no quiso pasar las zapatillas… es que eran bacanes, las tenía como hace dos días”.

Los habitantes de la Región Metropolitana generan alrededor de un kilo de basura diaria por persona, lo que implica más de seis mil toneladas de residuos sólidos, suficientes para llenar con cinco metros de altura la cancha del Estadio Nacional.

Lo que para nosotros se ha convertido en un desperdicio, para Ricardo es la “moneda” que le da trabajo y dignidad a su vida. A sus 36 años de edad, luego de 14 años de sacrificado “estudio”, Ricardo Tapia se ha convertido en profesional; en un Licenciado en Basura.
– ¿Qué le responderías a tu hijo si te dice que quiere trabajar en los mismo que haces tú?
“Le diría que no. Le diría que estudie, que termine la educación. Que sea más que uno.”

Luego del paso del camión recolector, la calle queda tranquila y limpia. Por un par de días las bolsas se acumularán en la vereda esperando que Ricardo pase a buscarlas, porque esa basura es el futuro de sus hijos.

Trabajo realizado por Nicolás Rodillo, Nicolás Díaz y Cristián Donoso

5/22/2006

"Alegría" by Cirque du Soleil...


El Cirque du Soleil es una de las empresas más grandes y prestigiosas del mundo en lo que a espectáculo se refiere. Basta presenciarlo para entender esa frase. Y sí, solo basta verlo; porque no se puede expresar en palabras y menos en un DVD.
Música, teatro, armonía. Belleza, por sobre todo belleza. Es una obra mágica como ninguna otra en el mundo. Con "Saltimbanco" (uno de sus espectáculos, y el que vino a Chile) queda demostrado que la cultura puede ser entretenida.
52 funciones se realizaron en Chile. Todas a “estadio lleno”. Así, se convirtió en el espectáculo masivo más grande que haya pasado por tierras chilenas. Por sobre Paul McCartney, Michael Jackson, e incluso, U2. Y yo tuve la suerte, perdón, el privilegio de ser parte de él.
Lo pasé increíble. Conocí gente espectacular. Aprendí mucho y de muchos. Pero algo me llamó profundamente la atención: la actitud de los chilenos.
La mayoría de los espectadores entraban rápido, serios, cabeza gacha. Cuando se les acercaba alguien miraban con extrañeza. Algo peor, cuando yo les hablaba “como chileno” no respondían; incluso más, no me miraban. Pero si cambiaba mi tono de voz a una “imitación” del acento caribeño, todos articulaban palabras o esbozaban una pequeña sonrisa. Sinceramente no lo podía creer. No sólo sentía (y me sentía) un hipócrita, sino que también me preguntaba diariamente ¿Por qué vivimos amargados en nuestro país? Se han fijado que nadie saluda en la calle. Nadie se mira, y si uno lo hace el otro responde de mala manera e incluso con amenazas.
El Cirque du Soleil nos visitaba. Sí, la magia y alegría de un circo invadía Santiago y aún así no pudimos cambiar. Ni siquiera por 2 horas que era lo que el espectáculo duraba.
A lo mejor es el smog o los colores de nuestros edificios. A lo mejor es la raza. Yo no soy y no quiero ser parte de ella. Prefiero ser amenzado o mal mirado por alegre y gritón.
Para los que siempre se quejan que los chilenos no ganamos nada, aquí somos campeones del mundo. Con experiencia propia puedo asegurar que nosotros somos más fríos y amargados que los rusos o ucranianos.
Si nunca se han puesto a pensar en esto, les invito a hacer la prueba mañana. Salgan a la calle y saluden al resto, incluso a los que no conocen. A lo mejor cambiemos un poquito nuestro mundo, y si no, escuchen la canción “Alegría” de Cirque du Soleil... a lo mejor ahí se sientan un poquito mejor... y ya seremos dos.

12/25/2005

Una bomba de fútbol...


¿Qué pasa con este mundo que todo es fútbol? Sí, lo sé, se viene el mundial de fútbol, pero no puedo creer que hasta el 4 sea el canal oficial de Alemania 2006. Osea, Omo, Drive, Ariel y hasta Rinzo (ese de los pájaros maricas) son auspiciadores oficiales. ¡¡Rinzo!! Está bien, concedo que Alemania, Brasil o Argentina estén dados vueltas por la "mayor cita futbolera", o incluso que Costa de Marfil tenga a los pocos que quedaron en el país (porque ahí juega hasta el panadero en la selección) pendientes de toda la previa futbolera, pero no puede ser que en Chile, un país que no clasifica al Mundial por malos - porque digámoslo, somos malos para la pelota; osea, si en la selección tenemos a Mosiés Villarroel de lateral derecho o a Fernando "Facha" Martel como figura "rutilante" estamos mal... muy mal- no queda otra que buscarse otra cosa que hacer.

No quiero que se mal entienda. Voy a ver los partidos, sí. Y los voy a comentar también. Voy a imitar el look que traiga Beckham o Remolacha. Pero hay límites. No puedo creer que en el diario La Segunda del día de ayer, el Mundial de Alemania 2006 tenga 4 hojas de noticias y las protestas estudiantiles - con 150 detenidos, un "niño" de 16 años con pistola en mano, una universidad infestada de maliantes, millones en destrozos...- tenga solo una página. ¡¡una página y tres fotos!! Ayer al frente de mi Universidad el GOPE acordonaba una cuadra por un aviso de bomba. Todavía no leo nada en las noticias.

Veamos el Mundial. Por sobre todo aprendamos de él. Pero no seamos payasos. En Chile hay cosas más importantes que la nueva polera anti transpiración y anti caspa de México...

12/10/2005

Niñitos rubios hijitos de papá...



Hay quienes señalan que la “discotec Nato” era un antro de la perdición; el punto de reunión de jóvenes púberes “hijitos de papá” que hacían y deshacían lo que querían. Y en cierta forma lo era… pero a su vez, era mucho más que eso.

Ya hace un año que el Nato fue cerrado para construir un pub-restaurant del adulto joven zapallarino llamado “la Marmita de Pericles”. Un lugar que para entrar debes tener una calva prominente y una abultada billetera. Un lugar donde los “juguitos de frutas” y las pizzas de antes se convirtieron en “daikiris” de cinco lukas y piscolas de 4; y donde los amores fugaces de quinceañeros, pasaron a ser planes de matrimonios de aquellos que se les está pasando el cuarto de hora.

Crecí en el Nato. Me enamoré en el Nato. Me asusté con el “Nato”. Aquel lugar está dentro del inconciente y el conciente colectivo de una juventud. Puedes haber sido cliente frecuente, o nunca haber ido, pero todos saben qué significa el Nato… y creo, todos lo echan de menos.

Sí, para ir al Nato había que ser púber, pendejo y con ansias de “top”. Septiembre, enero o febrero eran las mejores épocas. Se llenaba de “niñitos bien”; aquellos que hacían hora en el ecuestre y después subían por la calle de la iglesia para comer papas fritas en el “Pollo con chaleco” (o “Pollo con polar”, para algunos). Yo era uno de esos. Mis amigos eran de esos; y no tengo susto de reconocerlo, porque la verdad, era una época increíble.

Ir al Nato significaba mucho más que salir a bailar. Musicalmente, era volver a la época dorada de la música bailable; esa que se regocijaba con “Solo veo Inocencia”, “La rubia en el avión” o “Era Muda”. Sonaba un desconocido Meneguzzi, pero todos sabían la letra. Y cada uno de los presentes saltaba al son de “Volantín”. Era magia; magia pura.

Fugaces recuerdos me vienen a la mente cuando hablo del Nato. No solo aquella particular (más patética que particular) historia de la mujer más linda que he visto (historia que algún día escribiré) pero que su nombre no quiero recordar. Solo un dato: la miré, me miró. La volví a mirar y me devolvió la mirada. Ella sonrió. Se acercó y... no me salieron las palabras. Arranqué derrotado.

Recuerdo también haberle entregado una flor a una desconocida pero guapísima niña el 14 de febrero; niña que tiene los ojos más lindos que hasta el día de hoy he visto… Recuerdo haber comido las pizzas más ricas del mundo. Qué Pizza Hut; qué domino’s pizza?? Las pizzas del Nato eran y son las mejores que he probado… Recuerdo haber sostenido el record de rechazos seguidos para bailar en una noche: 10 rechazos (de un total de 13 en la noche)… Recuerdos van y vienen. Era magia; magia pura.

Siempre se catalogó al Nato como un lugar de peleas de niñitos rubios con mucha plata. Siempre se dijo que los que iban era para reventarse; solo para reventarse. Pero había quienes íbamos a pasarlo bien. Había quienes íbamos a regalar flores, bailar “Eres el fin del mundo” o simplemente a pasar un rato agradable. Había quienes íbamos a enamorarnos, a reír o a hacer el ridículo. El Nato era magia; magia pura… y lo defenderé hasta la muerte.

12/09/2005

Septiembre 1999...

A los 15 años muchos creen que el amor no existe; a esa edad, yo creía todo lo contrario...

“Anda hoy día en la noche a la disco y te la presento” eran las únicas palabras que me daban vuelta en la cabeza. Mi primo Nicolás conocía a la mujer más guapa que yo había visto pasar frente a mis ojos y se había comprometido a cumplir su palabra. Eran las siete de la tarde y la ansiedad comía mis piernas. Solo quería que llegara rápido la hora del encuentro, pero me parecía una eternidad.
Antes de eso, en algún día de otoño, caminando por la playa grande de Cachagua, la había visto a ella. Debo haber estado dos horas mirándola sin pestañar. Maria (no es su nombre original), que para ese entonces era la niña más popular de la playa, no hacía ni el intento de mirarme. Obviamente para mí no era más que la mujer más hermosa que había conocido; algo imposible de llegar a conocer... o bueno, eso pensaba yo.
Cinco poleras, tres pantalones y cuatro polerones había encima de la cama. Llevaba veinte minutos tratando de elegir la ropa adecuada. “Tengo que estar vestido impecable” me decía a mi mismo, sin saber que aquello era el inicio de una larga historia.

Me duché como nunca lo había hecho. Me perfumé y me lavé los dientes tres veces. Me vestí con la mejor tenida que había encontrado: unos blue jeans Wrangler que solo tenían semanas de uso. Una polera Maui que hacia resaltar mi condición de “guapo” y un polerón azul. Estilazo dirán algunos; yo me veía al espejo y no podía encontrar una imagen más patética de la juventud que aquella que estaba reflejada frente a mis ojos. “No hay por donde…” me dije infinitas veces antes de salir del baño “Ella es mucho para mi”.

Era el hombre más feliz del mundo. Mi hermano Andrés era testigo privilegiado de tal acontecimiento. Él, como buen hermano mayor, había aceptado acompañarme (era la única forma de que me dieran permiso mis padres). Ambos, pecho en alto y pasos agigantados, caminábamos por las calles polvorientas del balneario de Cachagua. Él iba a ser testigo privilegiado de la noche más feliz de mi vida… o bueno, eso creía yo.

Pasaban los minutos y no había rastro de ella, y lo que es peor, mi primo no estaba ahí como lo había prometido. Llevaba tan solo quince minutos en el interior de la discotteque pero mi desesperación era total. Miraba una y otra vez el reloj y sentía que los minutos no avanzaban. Mi hermano Andrés se reía constantemente de mí pero insistía en que me relajara. “Ella va a llegar, tranquilízate; siempre viene y no creo que ésta sea la ocasión contraria” me decía entre risas y palabras de aliento, pero el sudor en mis manos se hacía cada vez mayor.

Cuando la tristeza comenzaba a depositarse en mí nuevamente, una silueta que entraba llamó mi atención. Era la misma mujer que había visto en la playa jugando paletas. Si bien no podía ver su cara, estaba seguro que era ella; no me podía equivocar. La mujer comenzó a acercarse donde yo estaba y mi corazón latió como nunca lo había hecho. La bella niña que había visto días atrás a la orilla del mar estaba parada frente a mí y me miraba. Sus hermosos ojos no se movían, era una mirada fija igual que la mía. Yo estaba sentado y ella de pié. Me sentía menos, muy inferior a ella…de hecho, lo era.

Mi canción preferida sonaba por los parlantes de la disco pero yo no estaba ni ahí, la alegría me desbordaba. Ella me miraba y, creo, era puro amor. Pero un nuevo problema se presentaba: mi primo Nicolás no estaba, y a esta altura, no iba a llegar; iba tener que jugármela con mis propias condiciones… ¿Condiciones?, a esa edad tenía un manejo con las mujeres absolutamente nulo, no sabía qué hacer ni qué decir. A pesar de eso ella estaba frente a mí esperando una respuesta… una respuesta que yo no estaba dispuesto a dar.

Mi hermano, nuevamente, me tendió una mano. Se paró del asiento y se acercó a la amiga de mi niña para sacarla a bailar. A mi no me quedaba otra, tenía que sacar fuerzas de donde fuera y pedirle a ella si me concedía ésta pieza de baile. Cuando mi hermano estuvo frente a su pareja algo sucedió. Andrés dio media vuelta y arrancó. Una extraña mirada me lanzó cómo diciendo ¡detente! Yo no entendía lo que estaba sucediendo… mis ilusiones volvían a caer.

“No puedo, es muy fea”, dijo secamente ante una enfurecida mirada mía. No lo podía creer; aquel buen samaritano que horas antes había tendido su mano en pos de la felicidad de su hermano, ahora le daba la espalda. —“Por favor, es la oportunidad que estaba esperando. ¡Te juro que te pago!”, le dije con fuerza para que escuchara lo desesperado que estaba.
—“No, no la voy a sacar a bailar. Punto final”. Respondió a gritos.
—“Es la mariconada más grande que alguien me ha hecho. Gracias, muchas gracias”, fue lo único que le pude decir. Di media vuelta y salí cabizbajo del recinto…

Todo está perdido, pensé. Esa fue la única oportunidad que voy a tener…

Mi tristeza era máxima. No solo me encontraba sentado solo a las afueras de la discotteque sino que pensaba en todos los tipos que debían estar viéndola a ella mover aquel hermoso cuerpo al ritmo de la música. No le iba a perdonar nunca más lo hecho por mi hermano. Estaba indignado, pero por sobre todo, anonadado por aquella pueril actitud tomada por Andrés. Simplemente era bailar, nada de otro mundo.

¿Por qué siempre tenía que sufrir? ¿Por qué nada se me daba fácil? No lo entendía. Solo quería que ella se acercara a mí y me declarara su amor, pero, sin duda, era una situación imposible. Hay quienes dicen que aquellos que no tiene suerte en el juego tienen suerte en el amor. La verdad es que nunca he ganado nada con los raspes, el kino o el loto, y lo que es peor, nunca había tenido la suerte de encontrar el amor de mi vida y menos iba a tener la suerte de que aquella mujer, que yo tanto amaba, se lograra fijar en mí. Pero algo me tenía inquieto; aquellas miradas en la dicotteque tenían algo más que una simple fijación.

Cuando ya creía que todo era imposible, la suerte se acordó de mí. María, el amor de mi vida, salió de la discotteque y, ante los ojos atónitos de mi hermano, se sentó al lado mío. Yo la miré, ella me miró. Había magia entre nosotros, lo único que faltaba eran las palabras. La suerte había tocado mi puerta y ahora me correspondía abrirle.

Pasaron quince minutos y no articulé ninguna palabra. Ella esperaba que yo le dijera algo, por último, echarla de mi lado. Pero no era capaz. El nerviosismo me había comido por completo. Si yo no existía con las mujeres, menos lo iba a hacer con aquella princesa que estaba recostada al lado mío. La mujer más guapa que yo había visto pasar frente a mis ojos estaba al alcance de mi cuerpo, de mis brazos y de mi boca. Pero yo no me atrevía a hacer o decir algo.

Cuando la imagen se veía más que patética, decidí que esto no podía continuar así. Me hice hombrecito y me paré. Agarré mi chaleco y caminé. Sí, aquel hombre enamorado dejaba atrás a su princesa botada, literalmente, en el suelo. Caminé sin parar, sin darme vuelta y sin suspirar. La noche había sido extraña; más que extraña, había sido mágica, pero quería que terminara lo antes posible.

11/13/2005

Masoquismo puro...


“…Y nunca te olvides que sólo soy una chica enfrente de un chico pidiendo que la ame”; Julia Roberts (Anna Scott) en Nottin Hill. Love, just love.

Algo que no me ha resultado en la vida son las relaciones sentimentales. Hay una barrera que me impide entablar algo serio. Ya son conocidas mis historias (patéticas por cierto) de intentos de relación. Y no es que me asusten las mujeres; sino, creo, me asusta el amor. Algo absurdo si se piensa que aquello que más disfruto en la vida son las historias de amor… pero esas bien cebollentas y Joligudenses; esas 100% estilo Bascuñán.
Si en algo me reflejo son en las películas de amor. La verdad, soy como Bridget Jones en versión hombre. De hecho, hasta hace un año yo no había visto la película, pero un amigo (un hermano para mí) me la recomendó. Me la conseguí y desde el inicio, hasta casi al final (porque termina con pareja…) me sentí reflejado.
Me encanta el cine. Uno de mis pasatiempos es ver películas; las comedias románticas son mis preferidas. “Notting Hill” es una de mis favoritas. Todos hemos soñado alguna vez en encontrarnos con una “estrella” y ambos enamorarse perdidamente a primera vista… yo sigo soñando en encontrarme con Charlotte; o con Holmes, o con Cameron; o con Pitt, Amanda Pitt… bueno, con Brad también.
Es masoquismo puro.
“Cómo perder a un hombre en diez días” (How to lose a guy in ten days) es otra de mis favoritas. No es que actúe mi hermano gemelo Matthew, sino ver que el amor aflora en donde menos lo esperas me motiva. La escena en que se dan cuenta que en verdad se quieren es genial; él le enseña a su familia, ella le enseña su mundo. Todo mezclado con una buena dosis de música romántica… que mejor, no?
Sí, es masoquismo puro.
1989, tardes de cine en canal trece. El caballero negro intenta rescatar a la princesa; “La Princesa prometida” (The Princess Bride). Es de las mejores historias románticas que jamás haya escuchado; un clásico del cine además: Acción, aventura y romance. Es la mejor imagen del “amor verdadero”, aquel que dura por toda una vida. Por si no saben de qué estoy hablando les recuerdo una frase: “Hola, mi nombre es Iñigo Montoya, tú mataste a mi padre. Prepárate a morir”… un clásico, verdad?
Pero hay una película que se pasó. “Realmente amor” (Love Actually) es sin duda la mejor y más romántica de todas. Son ocho historias de amor paralelas… ocho posibilidades de caer en amor. Si te gusta alguien tienes que verla con esa persona, porque ahí se terminarán enamorando. Y tiene la escena más romántica de la historia del cine: “…and to me, you are perfect”; es para llorar. La he visto unas siete veces, y la seguiré viendo cada vez que esté bajoneado; porque me tira para arriba, me muestra que hay algo por lo que se debe pelear: el amor.

Podrán decir cualquier cosa sobre lo escrito, pero al final de todo, siempre soñamos con ver películas románticas abrazados de aquella persona que nos quita el sueño; y este sueño lo tenemos todos. Es parte de nuestra esencia. Es química pura. Porque todos, alguna vez, sentimos que nuestro corazón late a mil, que nos cuesta hablar y nos ponemos nerviosos. Todos, alguna vez, sentimos que si esa persona estuviese a nuestro lado “el mundo” sería mejor y más completo… ya saben de qué hablo. Love, just love

Al final, solo una recomendación: enamórense todas las veces que puedan… aunque yo nunca lo haya hecho.

... pero sigo esperando a mi princesa prometida

11/08/2005

(paréntesis...)

Hay veces que uno se detiene unos segundo en el mundo que gira a mil por hora, y de alguna manera logra reflexionar sobre pequeñas cosas. Situaciones pasan a nuestro alrededor que no nos permiten ver claramente todo. Y por muy pequeñas que sean, terminan definiéndonos como persona.
Uno días atrás traté de encontrar la situación más importante de mi vida. Probablemente la respuesta sea "el nacimiento" , pero la verdad, se me hizo imposible encontrar ese momento especial; son muchos los que hacen de mí al Tatán 2.o versión 2005. Pero a la hora de buscar aquello más importante de mi vida, la respuesta fue instantánea: mi familia.
Vivimos en un mundo donde todo gira más rápido de lo que podemos ver. Y siempre fijamos la vista en eso que está más lejos y es más difícil de identificar. Y las situaciones pasan tan rápido que no logramos digerir ni el 10 % de ellas. Y eso me pasa con mi familia. No había logrado captar lo importante que son para mi... y creo, nunca lograré hacerlo completamente.
Peleas habrán siempre (y todo los días) y rara vez lograré ponerme de acuerdo con mi madre. Le diré "feo" a Juan Pajablo mil veces más y me reiré de Andresito por sus innumerables ruidos y extravagancias. Felipe me sacará de mis casillas constantemente y el "Negro", lo único que me hará será golpearme y echarme chuchadas como él no más sabe. Clemente... nada, él es un santo, y con la Isi me abrazaré hasta la muerte. De mi padre me reiré por los anteojos, sus "estudios" de chino o su golpe en el golf. Lo más probable es que día tras día encuentre más defectos y cosas que odiaré, pero son mi familia: los famosos Donoso Krauss. Y la verdad, si les llega a pasar algo a uno de ellos no sabría que hacer. Gran parte de mi vida se acabaría (aunque suene mamón)... porque saben, los quiero más de lo que yo mismo me puedo dar cuenta.

11/05/2005

prematura vejez...

Sí, estoy cansado. "Es la edad" digo yo, pero pienso en mi tía bisabuela que con 103 años aún sigue con los ojos abiertos (nótese que no digo "viviendo" porque a esa edad ya no tienes nada que vivir). Claro está que la vieja no camina, no come sola, cuando la voy a ver piensa que soy un ladrón que la voy a asaltar, que las arrugas le tapan lo poco y nada que le queda de visión y que cuando me saluda pregunta sobre cómo estuvo el matrimonio de Grace Kelly y el Príncipe Rainiero... sí, solo sigue con los ojos abiertos.

Viernes en la noche, hago el intento de ponerme lindo. Ya no ocupo ropa Maui; ahora me visto con polera verde, pantalones beige, zapatillas rojas y jockey celeste. Soy top. Me creo Benjamín Vicuña; me miro al espejo y soy cualquier cosa menos eso...
"Fiesta Kombixión" es el paradero final. Encontrar la vieja fábrica de zapatos es difícil. Tata, mi copiloto con mapa en mano, me dirige por todo Quinta Normal. Vueltas, calles cortadas, nombres de avenidas desconocidas es lo único que vemos. Mario Guerrero suena en la "FM2, la radio de los dos". Me se toda la letra; y el viaje continúa...
Una hora nos demoramos en encontrar el rumbo, pero llegamos; 12:43 am y somos 13 en la fiesta. Tengo fe, "están perdidos", me digo, "van a llegar". Pasa el tiempo y la fiesta se arma. Todos bailan al ritmo de Labra, Rodríguez, Peralta y Guerra. Yo no. Utilizo la vieja técnica del "desconocido" sentado solo en una esquina con un vaso en la mano. Pienso en Hugh Grant y Julia Roberts en Notting Hill. El tiempo pasa y nadie llega. Parece que eso solo pasa en Hollywood.
Son las 3 y estoy cansado; “Es la edad“. Decido bailar. Los años de tarima y deportes se hacen notar. Me duele la rodilla, y mi movimiento pélvico se ve deteriorado... ya no soy el mismo. Desisto.
Son las 4 y pico, con Tata volvemos a nuestras casas. Leandro Martínez se escucha en la FM2; colección de Rojo parece esto... También me la se.


Son las 5:20 am y apoyo la cabeza en mi “pillow” hecho en la NASA (¡¡Gracias Loraxxx!!). Me duele el cuerpo, tengo sueño y estoy solo... Otro día más de soledad. “Es la edad”, ahora si que estoy convencido.

11/01/2005

crónica de todos los santos...

Fin de semana largo en la capital. Mis papis están en Cachagua tomándose un “traguito” antes de irse al sobre; yo postrado en la cama, aburrido como ostra escuchando a Laura Paussini. Pienso en la letra y quiero llorar. “Marco se ha marchado para no volver, el tren de la mañana llega ya sin él. Es solo un corazón con alma de metal, en esa niebla gris que envuelve la ciudad”... trato de seguirla una y otra vez, pero ya no puedo más. Apago la radio y trato de dormir. El pequeño viento golpea la ventana y hace ruido. No puedo descansar. Prendo la tele y hago zapping. Juanes, Gustavo Ceratti, Benedicto XVI, Cazadores de mitos, bikinis, playas, fútbol, fútbol y fútbol. Nada me engancha. ¿En qué planeta estará ALF? ¿Qué pasó con Zack Morris o Mich Buchannon? ¿Dónde quedó la maestra Ximena? Aprieto off y on repetidamente. Estoy aburrido. Vuelvo a hacer zapping. Doy vueltas como cinco veces y no sé que hacer. Pienso en Paussini; mejor veo la tele. Gritos llaman mi atención; por fin algo entretenido. Ella le saca la madre a él; él se va con la otra. Todo termina con un grito desesperado: “Caso cerrado”... Por suerte ya es martes, mañana vuelvo a la realidad.

10/30/2005

rumbo perdido...

domingo 23:29 pm; aburrido mato el tiempo creando mi blog. No sé qué significa esto, ni mucho menos las razones para hacerlo... simplemente lo hago; creo mi rumbo está perdido. Muchos lo criticarán, y otros me dirán que es un gran paso el que estoy dando. Yo simplemente escribiré. Escribiré para no sentirme solo; lo haré para contar mis historias pasadas, presentes y futuras. Historias que son mias, tuyas; de todos los jóvenes idealistas que luchan por la paz mundial, el maní tostado y la coca-cola.

Sí, lo sé, los blogs son una moda. Y yo no puedo estar apartado de ella. Desde niño que me gusta ser parte de ella. Tuve zapatillas con lucecitas rojas LAGear. Me vestí con poleras y pantalones Maui & Sons -incluso tuve el carné de cliente frecuente, del que me sentía orgulloso-. Bailaba en la discotteque Nato de Cachagua al ritmo de "Volantín" de los Chancho en piedra. Dije mil veces que me encantaba Silvio, y la única canción que conozco es ojalá. Fui el jefe de barras del San Ignacio y bailaba en sus fiestas arriba de la tarima... Esos sí que eran años dorados. ¿Y ahora? Me queda poco de aquel joven... solo fotos. Y bueno, un blog para contar historias; las historias de Cristián Donoso... 1984 Historias de un Yo, como cualquiera de uds.